10/09
Ourense
Por la orilla del Miño, regresando de las termas, un paseo sigue el rio por 8 kilómetros, salpicado por termas (celtas, romanos). Agua caliente, mineralizada, donde se baña, al aire libre.
Unos son públicos, gratuitos, otros privados, con chorros de agua que reconstituyen bien el peregrino.
Aquí, no piedra : parece que el rio a raspado y robado todos los guijarros para llevarles al Portugal cerquito.
Por fin encontré este rodillo bajo un sauce.